Actualmente estoy leyendo La moda justa, de Marta D. Riezu. Aún no lo he terminado, pero ya sentía la necesidad de hablar de él. Hay libros que no hace falta acabar para saber que se van a quedar contigo. Este es uno de ellos.
No es un libro que te diga qué hacer ni que intente imponerte reglas. Se parece más a una conversación honesta sobre cómo nos vestimos, por qué lo hacemos y qué revela eso de nuestra forma de vivir. Sí, habla de consumo, pero sobre todo habla de tiempo, cultura, responsabilidad y coherencia.
Una de las cosas que más disfruto es cómo desmonta la idea de que la moda es superficial. Al contrario: la convierte en un lenguaje, una forma de expresión, un espejo de nuestros valores. Lo que elegimos ponernos, cómo lo compramos y cuánto tiempo permanece en nuestro armario dice mucho más de nosotros de lo que solemos admitir.
Leer este libro a principios de 2026 tiene un significado especial. No como una lista de propósitos, sino como una pausa. Un momento para mirar con calma. No se trata de hacerlo todo “bien”, sino de elegir mejor. De preguntarnos si una prenda tiene sentido, si tiene vida más allá de una temporada, si de verdad nos pertenece.
También quiero dejar por escrito mi admiración por Marta D. Riezu como escritora. Su sensibilidad, su claridad y su profundidad son extraordinarias. Si aún no has leído Agua y jabón, te lo recomiendo muchísimo. Es delicado, lúcido y profundamente humano. Una reflexión preciosa sobre el cuidado, la belleza y los gestos cotidianos.
En LAGUILLOT estas ideas están muy presentes. Trabajar por encargo, ofrecer un servicio de taller, producir sin excesos ni prisas no es una declaración en sí misma; es, simplemente, nuestra forma natural de entender la moda y el trabajo creativo. Hacer menos, pero hacerlo mejor. Crear piezas pensadas para usarse, vivirse y quedarse.
Empezar 2026 leyendo La moda justa se siente como una invitación silenciosa: vivir y vestir con más intención, más conciencia y más coherencia. No para ser perfecta, solo para ser un poco más honesta.
Seguiré leyendo. Y sé que volveré a este libro más de una vez.
Claudia